Bienvenid@


Querido soñador/a, bienvenid@
Soy Silvia Soñadora. Escribo para reflejar todo lo que mi alma quiere gritar. Un buen libro y un café. El ritmo de una canción. Sonrisas. Amor. Arte.
Esas pequeñas cosas que hacen esta vida tan bonita.
Dicen que escribir es el espejo del alma, así que las palabras aquí escritas serán mi reflejo.

Como parte de mis sueños, espero que disfrutes la lectura.

Escúchate

16.3.18

¿Sabes ese momento en el que estás en un bus o en un tren y miras por la ventana, y observas todo lo que tienes alrededor?
Piensas en donde estás y en lo afortunada que eres.

O una noche estás sentada en el sofá con un par de niños que hace siete meses no conocias, pero que ahora son parte de tu vida.
O simplemente salir a la calle un día en Marzo y que esté  nevando, aunque estés cansada de resbalarte cada tres pasos, sabes que probablemente no vuelvas a ver nevar a estas alturas del año. O si, quizá si, pero sigue siendo especial.
Y vas al instituto, y hablas con tus amigos, internacionales y canadienses, o quedas con esas personas que son del mismo país que tú y que seguramente no hubieras conocido si no estuvieras aquí, pero que ahora son como una familia.

Lo que quiero decir con esto, es que a veces la vida va tan rápido que ni siquiera nos paramos a pensar en donde estamos, o porque hacemos según que cosas. Y es increíble pasar tiempo contigo mismo de vez en cuando, ir a tomar un café o ir a dar un paseo.
Porque cuando nos paramos a pensar, a observar, a escucharnos y silenciamos el resto del mundo, nos damos cuenta de como nos sentimos, de lo que queremos, de lo que necesitamos cambiar.

Aquí he conocido mucho mejor como me siento, como reacciono y como funcionan mis emociones. Y he entendido lo bien que sienta pasar tiempo solo de vez en cuando. Nunca he tenido miedo a la soledad, pero es verdad que hay cosas que prefería hacer con más gente, y he descubierto que hacer planes solo también da felicidad, y muchísima.
Me siento completa, feliz y en paz conmigo misma, estoy conociéndome como nunca antes, y me doy cuenta de que soy fuerte, muy independiente, y que los limites no existen cuando quieres algo. Y sé que hace un año no hubiera dicho esto de ninguna manera, pero estoy aprendiendo a quererme, y creo que nadie entiende del todo el peso que tiene eso en mi vida, pero para mí es una de las mejores cosas que me esta dando este año.

Que bonito es pensar que vas a echar de menos rutinas, sitios y personas que antes ni siquiera conocías. Y que bonito es entender de verdad esa frase que dice que una parte de tu corazón siempre se queda en los lugares y personas en los que fuiste feliz.

Queridos valientes, os quiero dar un consejo: un día de estos id a tomar un café, a dar un paseo o a sentaros en un parque, lo que os apetezca, pero hacedlo solos, y escucharos, observad lo que tenéis y lo que queréis tener, lo que sentís y porqué. Os puedo asegurar que se siente increíble. Y por favor, siempre luchad, persistid en vuestros sueños, porque no son imposibles, no son solo sueños.


Mucho amor,
Y sobra decir que el pequeño bajón se fue tan rápido como vino, todos y en cualquier parte tenemos días más grises!
Silvia Soñadora

P.D: Esto es muy extra, pero me parece gracioso contar que he tenido que traducir expresiones del inglés al español porque no sabía como expresarlo y no quería meter términos en inglés. En fin, cosas que pasan.

Llorar no es malo

5.3.18

Desde hace unos cuantos años escribir siempre ha sido mi manera de canalizar mis sentimientos, de ordenarlos, y sobre todo de sentirme en paz conmigo misma.
Por eso estoy aquí, por eso este blog sigue vivo, y por eso escribo, entre otras razones.

Sé que suena a tópico pero es una vía de escape, es un lugar donde soltarlo todo, es el lugar de libertad más absoluta que he encontrado.
Y si algo estoy intentando hacer hoy aquí, un domingo por la noche, es liberarme.

Antes de venir, durante bastantes meses me dijeron que esto no era un año perfecto, que iba a haber momentos duros de vez en cuando, bajones temporales de los que incluso me dieron fechas aproximadas como navidad, y me explicaron que parte del aprendizaje estaba en saber salir de esos baches y volver a disfrutar.
Hasta ahora, en estos seis meses no me había sentido así en ningún momento. Obviamente he echado de menos a mucha gente pero eso solo sumaba a mi felicidad porque sabía que estaban conmigo.

Sin embargo, esta última semana todo empezó a hacerse un poquito cuesta arriba, empecé a pensar más en mi casa, en mi familia, en mis amigos, en todo lo que echaba de menos. Y aunque sigo siendo feliz, es verdad que no es mi mejor momento, que estoy sensible a niveles que jamás había estado y que he llorado más en los últimos 4 días que en los 6 meses que llevo aquí.
Y para variar, yo he intentado hacerme la fuerte, porque no me gusta aceptar que estoy mal, no me gusta que la gente que quiero me vea triste y por eso, desde siempre, lo intento esconder. Y más aquí.
Pero precisamente por estar tan lejos, no he podido esconderlo.
Y eso es parte del aprendizaje, admitir que soy humana y que no tengo que estar bien y riéndome siempre, que tengo derecho a estar un poco más triste alguna vez, a estar de bajón o simplemente a llorar, aunque por naturaleza yo sea una persona risueña y positiva.

Una persona muy especial me enseñó hace un tiempo que llorar no es algo malo, más bien todo lo contrario. Que es necesario, liberador, y a veces tan bonito como una sonrisa.

Nunca me había sentido como ahora, y eso me gusta, porque me hace conocer partes de mí que no conocía. Tengo que reconocer que me he sentido sola estos días, a pesar de estar con gente, y no quiero que veáis esto como algo negativo, porque aunque es verdad que está siendo duro, me está enseñando mucho y me está haciendo fuerte.
Es verdad que no quería contarle a nadie que me pasaba, pero al final, es la única salida. Y lo estoy compartiendo aquí para demostrarme a mí misma que soy capaz de aceptar que todos tenemos momentos no tan buenos y que llorar es solo una manera más de expresar lo que llevas dentro.

Y esto no es más que resiliencia al fin y al cabo, y es que todo pasa por algo. Esto sigue siendo mi sueño, ahora hecho realidad y no pienso dejar de disfrutar ni un día de los que me quedan.

No os preocupéis, porque esto es temporal, estoy segura. Y volveré a ser plenamente feliz muy pronto.
Gracias por estar siempre abrazándome, conmigo, apoyándome y acompañándome.


Os echo de menos, y os quiero muchísimo, más de lo que jamás va a poderse escribir.

P.D: Eh, que sigo feliz. Nunca dejéis de luchar por vuestros sueños, y no olvidéis que la vida es para los valientes que se atreven a vivir historias, y a sentir por encima de todo.

Mucho amor bonitos,
Silvia 

Echar de menos

25.2.18

Te echo de menos
Son cuatro palabras, que en mi opinión decimos muy a la ligera, y tienen muchísimo más peso.

Porque te puedes ir muy lejos, te puedes ir mucho tiempo, pero al final el olvido y el tiempo se llevan todo muy rápido, y solo quedan contigo aquellos que de verdad son parte de ti.

Me gusta pensar que gran parte de nosotros son pedacitos de otras personas, y que al querernos a nosotros mismos les queremos también un poquito más a ellos. 
Y esos pedazos son los que cuando estamos lejos tiemblan, y nos revuelven el estómago.  Son los mismos que se hacen un nudo en la tripa, son los que nos provocan esas ganas de quedarnos en alguien para siempre solo por no volver a sentir que los trozos se clavan en medio de cualquier parte por la cosa más inesperada.

Echar de menos es bonito. Es entender lo que sientes, escuchar lo que dice tu cuerpo, porque ya no murmura, ni habla, te lo cuenta a gritos. Echar de menos es que te falte alguien que está dentro de ti, y si tienes suerte aunque te falte a veces, estará contigo desde cualquier parte.

Antes pensaba que echar de menos nos hacía querer más, pero no, solo nos enseña de que manera podemos llegar a querer, porque ya queríamos así de antes pero la perspectiva cambia con la distancia.

Cuando menos te lo esperas, una canción te trae a alguien de vuelta, muy cerca. Muchas veces ni siquiera sabías que esa canción era especial, o no entendías lo que en realidad significaba para ti. Y en ese momento cuando te ves cantando cada palabra de la letra con un nombre, o varios, en la cabeza todo parece tener sentido. Escuchas canciones solo por los momentos a los que te llevan, porque son personas y eso te hace sentir en casa.
Y hablando de hogar, una mirada, un abrazo, un gesto, un mensaje, un momento especial, pueden hacerte sentir más en familia que una cena de navidad.


Echar de menos es un fenómeno de la humanidad.  Y aunque suene a locura me gusta, me gusta que una foto sea un abrazo, que un audio me haga sentir que estamos sentados hablando en un banco o que tantas canciones te traigan a mi lado como si fueran trenes de cuatro minutos. 
Y me gusta porque para mí ya es algo bonito, porque esos momentos en los que echo de menos me traen a esas personas a mi lado a pesar de estar tan lejos. 

Y la mayoría de las veces, no me hace falta echar de menos, no me sale, y antes creía que eso me convertía en alguien demasiado independiente, pero ahora creo que se puede llamar magia.
Es magia querer tanto a personas tan especiales que puedan hacerte sentir que están contigo a través de cualquier cosa. Y es magia estar hecha de canciones, de momentos, de pedacitos de personas que me hacen feliz de maneras tan simples como puede ser con un mensaje de WhatsApp.

Echar de menos es querer de verdad a alguien, y que tenga tal capacidad de hacerte feliz que sientas que te falta mientras te hace sentir que está a tu lado, contigo, y que se queda para siempre.

P.D: Por ser magia, por eso ser eso que me falta pero que siempre está, y que ojalá siempre esté, gracias. Porque me habéis hecho tan feliz que aunque un día os vayais siempre vais a ser parte de mí.
Te quiero ángel. Te quiero vida. Y quiero que os quedéis conmigo hasta que no nos queden canciones, hasta que olvidemos las letras de tanto vivirlas. Vosotros sois mucho más que hogar, sois parte irreemplazable de mí, sois la mejor parte.

 Os echo de menos, pero estáis conmigo siempre.
Y me vais perdonar.. pero yo no me quiero marchar.
¿Nos echamos de menos unos cuantos meses más?

Con amor,
Silvia Soñadora